Recambios de motores de camiones y vehículos industriales: culatas y sus componentes, juntas, camisas, pistones, segmentos, cojinetes, elementos de distribución, bombas de agua y aceite, turbos y piezas de refrigeración. El listado que aparece a continuación cubre despiece de motor diésel para tractoras, rígidos y maquinaria, y se filtra por referencia y marca para llegar antes a la pieza concreta.

































Escríbela en el buscador del panel de filtros. Acepta referencia propia, código OEM, nombre de la pieza y marca; el listado se filtra mientras escribes.
En Filtros → Marca eliges el fabricante de la caja y el listado se queda sólo con sus referencias. Es el primer paso para acotar un catálogo de miles de piezas.
Con la categoría ya seleccionada se activa Subcategoría: sincronizadores, engranajes, horquillas, ejes… Marca y subcategoría se combinan, así que llegas a la pieza concreta en dos clics.
Desde móvil o tablet, el panel se abre con el botón Filtros que aparece sobre el listado. Si no localizas la pieza, envíanos la placa de características de la caja o el número de bastidor desde contacto y la identificamos nosotros.
Un motor industrial se repara por conjuntos. Estos son los bloques en los que se agrupa el recambio:
Un diésel industrial da avisos claros bastante antes de la avería mayor:
El modelo del camión no basta. Un mismo vehículo puede llevar variantes de motor con distinta potencia, tipo de inyección o nivel de emisiones, y las piezas cambian entre ellas.
Si el motor ha pasado antes por taller, la medida real manda sobre lo que diga el catálogo: hay que medir el bloque antes de pedir.
En el interior del motor, los materiales y el acabado superficial deciden la vida de la reparación. Un juego de segmentos que no cumpla especificación no asienta bien y el consumo de aceite reaparece a los pocos meses.
Las gamas equivalentes de fabricantes especializados en motor pesado trabajan con la misma exigencia y son la vía habitual para motores de larga carrera comercial. La regla práctica es no mezclar procedencias dentro del mismo conjunto: el juego de pistón, segmentos y camisa debe ser de una única fuente, porque sus tolerancias están calculadas entre sí.
Casi todas las reparaciones grandes de motor tienen su origen en un mantenimiento aplazado o en un problema de refrigeración que se dejó pasar.
Abrir un motor exige medir, no estimar. Micrómetro y comparador para cilindros, muñequillas y juegos; planitud de culata verificada con regla y galgas; y aprietes angulares realizados con dinamométrica y transportador, en el orden y las fases que indica el fabricante. La junta de culata no perdona un apriete aproximado.
La limpieza condiciona el resultado: conductos de aceite despejados, restos de junta retirados sin dañar superficies y montaje en zona limpia, con útiles de medición y calado a mano. Es también el momento de revisar el estado del volante y de el disco y la maza del embrague, ya que el acceso está abierto.
Errores frecuentes: reutilizar tornillos de culata de apriete angular, montar cojinetes sin comprobar el juego real, olvidar el reglaje de válvulas después del rodaje inicial y arrancar sin haber cebado el circuito de aceite.
El humo blanco persistente en caliente junto con pérdida de refrigerante sin fuga visible apunta en esa dirección, pero no lo confirma. Hay que comprobar si hay gases de combustión en el circuito de refrigeración y realizar una prueba de estanqueidad. Una camisa fisurada da exactamente el mismo síntoma.
Técnicamente sí, pero rara vez es buena idea. El resto de cilindros llevan el desgaste de todo el servicio y un conjunto nuevo trabajando contra camisas gastadas se desequilibra. Salvo daño puntual por causa externa perfectamente identificada, lo correcto es reparar todos los cilindros a la vez.
La camisa húmeda está en contacto directo con el refrigerante y se sustituye como pieza independiente, con sus juntas de estanqueidad en la base. La seca va encajada en el bloque y no toca el refrigerante. El tipo condiciona por completo el procedimiento de reparación y las piezas necesarias.
No necesariamente. Antes conviene descartar que el problema venga del retorno de aceite obstruido o de una presión excesiva en el cárter, que empujan el aceite por los sellos del turbo. Si se sustituye el turbo sin corregir esa causa, el nuevo vuelve a fugar en poco tiempo.
Si son de apriete angular, sí. Ese tipo de tornillo trabaja deformándose de forma permanente al apretarse y no recupera sus características. Reutilizarlo significa perder par de apriete en servicio y arriesgar la junta de culata recién montada. El fabricante indica en cada motor cuáles son de un solo uso.