Aquí encuentras el recambio de embrague para camiones y vehículos industriales: discos, mazas, collarines, horquillas, cilindros de accionamiento y kits completos para tractoras, rígidos y furgones pesados. El listado siguiente se filtra por referencia, marca y subcategoría, y permite acotar rápido según el diámetro del disco, el número de estrías del cubo y el tipo de accionamiento que monte tu vehículo.































Escríbela en el buscador del panel de filtros. Acepta referencia propia, código OEM, nombre de la pieza y marca; el listado se filtra mientras escribes.
En Filtros → Marca eliges el fabricante de la caja y el listado se queda sólo con sus referencias. Es el primer paso para acotar un catálogo de miles de piezas.
Con la categoría ya seleccionada se activa Subcategoría: sincronizadores, engranajes, horquillas, ejes… Marca y subcategoría se combinan, así que llegas a la pieza concreta en dos clics.
Desde móvil o tablet, el panel se abre con el botón Filtros que aparece sobre el listado. Si no localizas la pieza, envíanos la placa de características de la caja o el número de bastidor desde contacto y la identificamos nosotros.
El embrague conecta y desconecta el motor del cambio. Trabaja por fricción, así que es una pieza de desgaste programado, no un elemento que dure toda la vida del vehículo.
Los síntomas son progresivos y se notan primero con carga o en rampa:
Si el ruido persiste con el pedal suelto y cambia según la marcha engranada, el foco se desplaza hacia el interior del cambio.
Un mismo modelo puede montar embragues distintos según motorización, par máximo y tipo de cambio. Estos son los datos que cierran la búsqueda:
Merece la pena verificar también la denominación del cambio: la estriatura del primario es lo que determina el cubo del disco.
El punto crítico es el par que la maza es capaz de transmitir sin patinar y el comportamiento del forro en caliente. Una pieza original responde a la curva prevista para ese motor; una equivalente de fabricante especializado debe declarar explícitamente el par admisible y la compatibilidad exacta.
En vehículo industrial hay un matiz que pesa más que en turismo: el embrague sufre mucho más en distribución urbana con arranques constantes que en larga distancia. Elegir un conjunto por debajo de la exigencia real del servicio acorta drásticamente su vida, independientemente de si es original o equivalente.
El embrague depende sobre todo de cómo se conduce y de si el accionamiento está bien reglado.
Cambiar un embrague obliga a separar el cambio del motor. Hace falta gato de transmisión o soporte adecuado para maniobrar un conjunto muy pesado sin colgarlo del eje primario, porque apoyar el peso de la caja sobre el disco lo deforma antes de estrenarlo.
El disco se centra con útil de calado para que el primario entre limpio, y todos los aprietes se hacen con dinamométrica en el orden que indica el fabricante. Es el momento natural para revisar la superficie del volante y el estado del retén trasero del cigüeñal, que es la fuga que más veces contamina un embrague nuevo.
Errores frecuentes: no sustituir el collarín junto con el disco y la maza, montar sin limpiar la campana, reutilizar tornillería de un solo uso y no purgar el circuito hidráulico al terminar.
Sí. Los tres han trabajado juntos el mismo tiempo y comparten desgaste. Sustituir solo el disco deja una maza con menos fuerza de apriete y un collarín cerca del final, y como toda la operación exige separar la caja del motor, reutilizar cualquiera de esas piezas obliga a repetir el trabajo completo poco después.
Las causas habituales son contaminación del forro por una fuga de aceite que no se corrigió, un accionamiento mal reglado que impide el apriete total, o un conjunto elegido por debajo del par real del servicio. También ocurre si no se respetó el asentamiento inicial con maniobras suaves durante los primeros kilómetros.
El convencional es un rodamiento que empuja el diafragma movido por una horquilla externa. El concéntrico integra el cilindro receptor alrededor del eje primario y actúa directamente, sin horquilla. El segundo va dentro de la campana, así que cualquier fuga suya obliga igualmente a desmontar el cambio.
Casi nunca. Un pedal que no recupera apunta al circuito de accionamiento: fuga en el cilindro emisor o receptor, aire en el sistema o muelle de retorno roto. El disco puede estar perfectamente. Conviene revisar nivel, estanqueidad y recorrido antes de plantear el desmontaje de la caja.
Depende de su estado. Si la superficie presenta grietas térmicas, surcos marcados o desgaste desigual, el disco nuevo no asienta bien y vuelve a fallar. Debe revisarse siempre con la caja fuera y decidir entre rectificado o sustitución según las cotas que admita el fabricante.